viernes, 22 de febrero de 2008

en el centro



Se siente apretada, ahogada, asfixiada y oprimida. Esta en una habitación llena de gente, gritando a todo pulmón y nadie siquiera nota su presencias. Aburrida del diario vivir, de tener de cambiarse ropa en habitaciones frías, lugares sucios, hombres que la miran y aunque le sonríen, se ve en el brillo de sus ojos aquella maldad del hombre que desde hace meses no ve a su mujer. Intenta no hacer caso y sonreír cuando se deba, pero jamas de los jamases coquetear. Intenta darse animo, pero lamentablemente ese animo le dura el primer suspiro en la mañana. Como todas los días abre los ojos y se sabe viva y aun respirando, escucha esa voz, por ella tan bien conocida que le da los buenos días. Se pregunta que hace aun esa voz allí, con ella a su lado. ¿Porque no te vaz? le ha preguntado varias veces, ¿Dime que haces aquí perdiéndote conmigo? Porque no aprovechas el manto de la noche para escapar de mi llanto nocturno, mis pesadillas y mi siempre amargado fin de semana.
Como lo ama, lo necesita, pero siempre se ha preguntado porque el amor es tan egoísta y jamas ha tenido las fuerzas de hecharlo a gritos y que su amor se convierta en odio.
Como lo ama, y no lo hace solo desde que comenzaron su relación, sino de mucho antes. Como lo ama, no quiere jamas dejarlo pero si supieran como se siente de culpable cuando el habla con su familia y les dice lo mucho que los quiere y los extraña. Simplemente ella se siente tan poca cosa que no confía en ser tan importante y tan especial, se pregunta como puede alguien tan bello amarle y haber dejado su vida su familia y su carrera por la que tanto se esforzó.
Si alguien supiera, lo mucho que le duele verlo llegar por la tarde, cansado de tanto trabajo, de tanto cargar mugres y de toda la mierda que le toca escuchar. Si alguien notara, cuando los ojos se le mojan, de tanto llanto acumulado que no puede encontrar su cause y se ha convertido en agua estancada.